Disco Eterno: “Signos” – Soda Stereo

Disco Eterno: "Signos" - Soda Stereo

El 10 de noviembre de 1986 salió el tercer disco de Soda Stereo, Signos. Una obra fundamental que marcó un crecimiento en la composición y en los arreglos de la famosa banda.

Salió después del éxito de Nada Personal, un álbum que llevó al trío a tocar por todo el país y proyectó su camino por Latinoamérica. La aprobación llegaría con este trabajo gracias a temas como “Persiana americana”, “Prófugos”, “El rito”, “Signos” y “No existes”.

En apenas dos años, el grupo había pasado del circuito under y las discotecas del Gran Buenos Aires a la liga de los grandes teatros y estadios como Obras, además de salir de gira por todo el país y conquistar Chile con un furor sin precedentes. Para este material, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti lograron un sonido menos pop y menos dark, con una tendencia al soul y al rock clásico.

El origen de los temas de “Signos”

Las primeras canciones del disco nacieron en una grabadora casera que tenía Gustavo. “Soy una especie de camaleón. Me siento muy raro, como en este disco. Venía con una idea totalmente distinta a lo que salió. Yo quería rock and roll, otra cosa y no me salía”, reconoció en una entrevista en enero de 1987.

Las letras nacieron de un tirón. Cerati se despertó una madrugada y escribió gran parte del material. Isabel de Sebastián colaboró con “En Camino”. “Fui a su casa y tenía un montón de papelitos con palabras en el piso, una técnica de expresión literaria que se llama ‘cadáver exquisito’. Me llevé el casete con la música. Me imaginé una pareja cruzando cañones y montañas y que pasaban por un túnel. Una pareja rodeada de cierta hostilidad y frialdad”, describió la cantante a La Viola.

“Persiana americana”, uno de los cortes, la letra fue compuesta junto a Jorge Daffunchio, el ganador de un concurso radial donde había que presentar una letra para que un rockero le pusiera música. Gustavo Cerati estaba en el jurado. La que presentó no fue la elegida, pero al cantante y guitarrista le pareció interesante y le pidió a Daffunchio más material. De esos encuentros nació este clásico que está basado en la película “Doble de cuerpo” de Brian De Palma.

Las dificultades en la grabación de Signos

Soda tenía la guita para grabarlo en el exterior. Decidieron hacerlo en Buenos Aires junto al técnico Mariano López, que trabajó en el anterior disco. El trío quería reproducir el clima de los ensayos y decidieron grabar los demos de cada uno de los tracks.

“El nivel de exigencia técnica fue muy fuerte y tuvimos muchos problemas técnicos que retrasaron todo”, contó Charly Alberti. El baterista recordó que el estudio se transformó en su segunda casa. “Dormíamos en unas colchonetas ubicadas en la sala. En una oportunidad nos fuimos a dormir cansados. Luego me desperté, abrí los ojos y no veía nada. Me empecé a inquietar y llamé a Gustavo y Zeta. Nadie me respondía. Dije: ‘estoy muerto’. Alguien abrió la puerta, se iluminó y me quedé tranquilo”.

Un dolor de cabeza fue para los músicos cuando se enteraron de que se había roto la consola a mitad de camino. “El proceso se fue tornando cada vez más tortuoso y estresante. Terminamos reventados”, describió Cerati por aquellos días.

Cómo se diseñó y aprobó la tapa del disco

“Un día llevé fotos y animaciones en Super 8 a la sala de ensayo del grupo y ahí empecé a imaginarme cosas para proponerles”, le contó a La Viola Caito Lorenzo, encargado de las fotos del álbum. Un trabajo que marcó su comienzo laboral con Soda, junto al diseñador Alfredo Lois que había estado desde los primeros días de la banda. “Yo hacía experimentos con las polaroids, pero sin la cámara, y las revelaba a mano, con un tratamiento especial, a través de un método de laboratorio. Me había comprado unos rodillitos y lo hacía en un cuarto oscuro”, recordó. “Siempre usaba material vencido y eso me ayudaba a que saliera todo un poco corrido. Mi premisa era: cuanto más podrido, mejor”.

La dupla con Lois fue muy productiva. “Él estaba empecinado con que los textos del arte tenían que estar hechos con plantillas y rotrings. Cortamos cada letra, una por una con tijera, en cuadraditos chiquitos, ¡un laburo chino! Si uno mira con detenimiento el disco, encontrás algunos errores, como letras que no están derechas”.

Se eligió una foto distinta para representar cada tema. Por ejemplo, en “Signos” se ve un pescado sobre fondo negro, en “Prófugos”, una zapatilla, y en “Sin sobresaltos”, un tenedor con frutas. “Nos juntamos en la casa de Gustavo, pusimos todas las fotos en la alfombra y empezamos a seleccionar. De ahí salió la frase ‘La polaroid sobre la silla /un brillante truco de apariencia’ de ‘No Existes’”, explica Lorenzo. “A Gustavo le impactó mucho la foto del pescado y dijo ‘Esta es ‘Signos’”.

“A nivel producción, fue un parto. Se venía la primera gira y no se podía viajar sin entregar el máster a la compañía. Todos viajaron a Chile y yo me quedé a aprobar la tapa. Recuerdo haber llegado al tercer show en Santiago y les llevé la prueba de imprenta. Gustavo la agarró y la mostró a la multitud, realmente emocionado. Tengo la suerte de conservar aquella muestra que suena tremenda aún hoy” contó Oscar Sayavedra a La Viola, coordinador de producción del grupo.

Los músicos invitados

En Signos participaron varios músicos como el Zorrito Quintiero (tecladista), Celsa Mel Gowland (coros), Richard Coleman (guitarra), y una sección de vientos dirigida por el Pollo Raffo. El saxofonista Pablo Rodríguez, quien en la actualidad forma parte de Los Auténticos Decadentes, grabó en la canción “Sin Sobresaltos”. “Fue un momento muy especial. Me marcó. Era increíble la profesionalidad. En una pausa, Gustavo se quedó tocando cosas de Pink Floyd, los punteos de David Gilmour. Dijimos: ‘Éste estudió’. Era un momento que estábamos todos afilados. Estoy orgulloso de haber participado de ese trabajo”, sintetizó a La Viola.

Coleman tocó su guitarra en el tema “No existes”. “Gustavo me invitó. Recuerdo que lo grabé sin tener la tonalidad básica. Experimentábamos mucho. Después me dio las partes para hacer los riffs. En esa época él tenía su departamento lleno de equipos y empezó a usar unos samplers”, detalló el músico.

Signos representó la madurez de las melodías y en donde quedó de lado la electrónica para volver a sonidos más primitivos, con una base contundente y guitarras sofisticadas. “En los dos primeros discos estábamos buscando nuestra personalidad. Para este disco ya estábamos con giras y nos habíamos hecho internacionales. Se grabó antes de un tour, con mucha presión y con poco tiempo para resolver algunas cuestiones”, concluyó Zeta.

Fuente LaViola

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